Solamente había inmovilidad y silencio

en la obscuridad, en la noche.

Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores,

estaban en el agua rodeados de claridad.

Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules,

por eso se les llama Gucumatz.

De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza.

De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo,

que éste es el nombre de Dios y así es como se llama.

Llegó aquí entonces la palabra,

vinieron juntos Tepeu y Gucumatz,

en la obscuridad, en la noche,

y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz.

Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando;

se pusieron de acuerdo,

juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban,

que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.

 

(Popol Vuh)